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Rescate de un piloto estadounidense en Irán


Esta es una de las historias más interesantes que han sucedido en lo que llevamos de guerra con Irán Pero primero imagínate que estás solo en el desierto. Tu avión ha sido alcanzado por un misil y has eyectado. Cuando caes, estás herido porque la eyección del avión es muy fuerte. Se supone que sirve para salvarte la vida, pero sin tener en cuenta posibles golpes o heridas causadas por la caída. Además, tienes que caminar por el desierto durante días sin descanso y encima en territorio enemigo. Eso fue lo que tuvo que soportar el coronel Karr durante más de dos días. Te cuento la historia.

El pasado viernes 3 de abril, varios aviones F15 estaban en una misión sobrevolando el sur de Irán hasta que uno de ellos fue derribado por un misil. El avión llevaba dos tripulantes: El piloto de la aeronave y el coronel. Ambos saltaron del avión antes de estrellarse. El piloto tuvo suerte porque fue rescatado en tierra pocas horas después mediante helicópteros estadounidenses. Sin embargo, el coronel, aunque se sabía que estaba vivo, no pudieron encontrarle. El coronel se había quedado atrapado en territorio enemigo sin suministros. Apenas llevaba consigo una pistola con la munición justa, una radio para comunicarse y una bengala. Por otro lado, la Guardia Revolucionaria Iraní, interesada en negociar con el enemigo, comenzó su búsqueda. Ofreció dinero por su captura vivo o muerto. Así que no solo el ejército, sino algunas tribus que vivían por la zona se dedicaron a buscarle.

El coronel sabía que iban a por él. La zona donde estaba era una llanura, así que debía marcharse cuanto antes. Recorrió más de 100 kilómetros hacia el norte, caminando desde la localidad de Yasuj hasta las cercanías de la ciudad de Isfahán. Además, solo podía caminar por la noche para no ser detectado. También se sospecha que pudo haber sido ayudado por algún local, ya que en esa región hay mucha gente en contra del régimen Además, recorrer tanta distancia en dos días, sin agua, ni comida y estando herido, es prácticamente imposible.

Tras una larga caminata, llega a unas enormes montañas. Allí se esconde en una grieta que estaba a más de 2000 metros de altitud.



Al bando americano se le acababa el tiempo. Sabía que era cuestión de tiempo que le acabasen atrapando los iraníes. O, por el contrario, moriría de sed o por sus heridas. La CIA tramó un plan. Difundió información falsa sobre que se estaba llevando a cabo una operación de rescate en Yasuj, cerca de donde se había estrellado el avión. Aparentemente, había un convoy terrestre donde se suponía que estaba el coronel. Esta cortina de humo hizo que la guardia revolucionaria se centrara en buscar ese convoy que en realidad no existía. Mientras, más al norte se iniciaba la operación verdadera. Parecía que se estaba desarrollando el plan a la perfección hasta que varios pelotones iraníes se percataron de la presencia de drones Reaper americanos en las montañas. La Fuerza Aérea estadounidense dio la orden de bombardear a estos soldados para alejarlos del lugar. Sin embargo, esto había comprometido toda la operación de rescate. Pese a esto, decidieron arriesgarse y lograron localizar la posición exacta del militar. Después, movilizaron a cientos de agentes de inteligencia y las fuerzas especiales, apoyados por el Mosad, además de llevar dos aviones de transporte AC-130 y varios helicópteros.

Partieron de noche, aprovechando su ventaja tecnológica nocturna. Pero esto no sirvió de mucho, porque debido a varios contratiempos durante la misión, el vuelo se alargó más de siete horas, llegando de día. Los aviones aterrizaron en una pista de arena de un pequeño aeródromo a pocos kilómetros del militar. Sin embargo, los iraníes ya habían sido alertados y estaban trayendo tropas. Los agentes salen rápidamente para rescatar al coronel mientras se protegen del fuego enemigo. Gracias al apoyo aéreo, de helicópteros y aviones bombarderos, logran defenderse temporalmente de los iraníes. Llegan hasta él y se lo llevan de nuevo al avión. La operación estaba saliendo perfecta hasta que se dan cuenta de que no pueden despegar. Resulta que la pista es demasiado pequeña y tiene demasiada arena para que se puedan mover los aviones. Recordemos que el AC-130 es un avión gigantesco que mide 30 metros de largo y 40 de ancho y pesa unas 70 toneladas.

Ahora cientos de soldados y agentes americanos estaban atrapados, mientras que los iraníes se acercaban cada vez más. Para evitar su captura, lograron acomodar a todos los soldados en los helicópteros de apoyo que trajeron. Sin embargo, no podían hacer nada con los aviones. Así que, para evitar que cayeran en manos del enemigo, colocaron varias cargas de explosivo y destruyeron los aviones. Esto también fue un duro golpe, ya que cada avión costaba 110 millones de dólares.

Finalmente, pese a las complicaciones que tuvieron, el rescate fue un éxito. El coronel ya ha sido hospitalizado y se está recuperando de sus heridas.

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